2/3/17

Comer en un museo, una experiencia con mucho arte

Si bien hasta hace unos años los restaurantes de los museos sólo servían para salir del paso y saciar el hambre mientras se visitaba una exposición, ahora se han convertido en un atractivo más e, incluso, en una visita exclusiva para disfrutar de su decoración y su comida.

Los principales museos del mundo han incorporado en sus espacios restaurantes exclusivos por uno u otro motivo que, en ocasiones, se encuentran entre los de moda de la ciudad. Te damos un listado con algunos de los más interesantes.

NuBel (Museo Reina Sofía, Madrid). Abierto desde las 9 de la mañana hasta la madrugada en la ampliación del museo realizada por Jean Nuvel, el restaurante destaca por su increíble techo rojo y un elemento integrador circular: mesas redondas, alfombras en forma de circunferencia y barras también circulares que evocan una plaza abierta y flexible.



Nerua (Guggenheim, Bilbao). El director del centro, Juan Ignacio Vidarte, quiso que la cocina local formara parte de la propuesta artística y compartió el proyecto con Josean Alija. Galardonado con una estrella Michelín, ofrece cocina propia de la zona pero abierta al mundo, con gran protagonismo de los vegetales y los productos de temporada. El comedor está diseñado por Frank Gehry, al igual que la pinacoteca.


Parabola (Design Museum, Londres). En el barrio de Kensington y diseñado por Universal Design Studio, ofrece comida y cócteles exclusivos en el horario de apertura del museo.


Robert Restaurant (Museo de Arte y Diseño de Nueva York). Situado en la novena planta del edificio, ofrece unas vistas excepcionales a Central Park y a Broadway. Ofrece platos de aires mediterráneos y cócteles, habitualmente amenizados por conciertos de jazz en vivo.


Orsay (Museo d´Orsay, París). El restaurante de este museo está considerado monumento histórico y conserva las pinturas, los dorados y las lámparas originales de 1900, que conviven con piezas actuales dando lugar a una decoración increíble.